La fibromialgia es una enfermedad autoinmune, según un estudio

En la década de 1990, la fibromialgia fue reconocida por la OMS como nueva entidad clínica, denominada «síndrome de fibromialgia», y fue incorporada a la clasificación internacional de enfermedades. 

La fibromialgia es una enfermedad relativamente nueva, que la Organización Mundial de la Salud define la enfermedad como: «aquella alteración o interrupción de la estructura o función de una parte del cuerpo, con síntomas y signos característicos y cuya etiología, patogenia y pronóstico pueden ser conocidos o no». Según la publicación en la Revista Scielo.

Estas condiciones se dan en la fibromialgia que presenta síntomas y signos típicos con una etiopatogenia multifactorial en la que se combinan factores genéticos y epigenéticos que condicionan una alteración persistente del sistema de autorregulación y control del dolor y del estrés en el Sistema Nervioso Central.

Según una reciente publicación de The Journal of Clinical Investigation hay nueva evidencia convincente de que la fibromialgia surge cuando los propios anticuerpos del cuerpo humano se relacionan e interactúan con las neuronas sensibles al dolor, aumentando su sensibilidad. Esta actualización se refiere a que la reducción de los niveles de anticuerpos podría ayudar a tratar la afección, dando a entender a un gran número de personas que la padecen qué hay esperanza, ya qué hay nuevas posibilidades sumadas a los tratamientos existentes.

La fibromialgia es una condición poco conocida que se caracteriza por una mayor sensibilidad al dolor, fatiga, debilidad muscular y angustia emocional. La pérdida de fibras nerviosas en la piel también se ha asociado con una sintomatología más severa, aunque la causa de esta patología ha eludido hasta ahora a los científicos.

Para probar la hipótesis de que la enfermedad es autoinmune, los científicos inyectaron a ratones con anticuerpos de inmunoglobulina recolectados del plasma sanguíneo de pacientes con fibromialgia en Gran Bretaña y Suecia.

Los roedores mostraron verse afectados con la presión y el frío, a la vez de tener daño en fibrosas nerviosas en la piel.

También usaron plasma de pacientes con fibromialgia que habían sido eliminados de inmunoglobulina, y encontraron que los ratones no desarrollaron síntomas. Además, los ratones a los que se les habían inyectado anticuerpos de pacientes con fibromialgia generalmente superaban sus síntomas después de 15 días, que es aproximadamente el período que tardan en bajar los niveles de inmunoglobulina.

La buena noticia de estos estudios es que se confirma que los anticuerpos de inmunoglobulina son el principal impulsor de la enfermedad, lo que acierta en mencionar que es una enfermedad autoinmune. Esto puede proyectar terapias a futuro mucho más encaminadas a la naturaleza de la enfermedad.

El autor del estudio, el Dr. David Andersson, explicó que “la exploración previa de terapias se ha visto obstaculizada por nuestro conocimiento limitado de la enfermedad. Esto debería cambiar ahora».

«El tratamiento para [la fibromialgia] se centra en ejercicios aeróbicos suaves, así como en terapias farmacológicas y psicológicas diseñadas para controlar el dolor, aunque han demostrado ser ineficaces en la mayoría de los pacientes y han dejado una enorme necesidad clínica insatisfecha «.

«Establecer que la fibromialgia es un trastorno autoinmune transformará la forma en que vemos la afección y debería allanar el camino para tratamientos más efectivos para los millones de personas afectadas».

A pesar de que se requieren más estudios para saber a ciencia cierta cómo la inmunoglobulina aumenta la sensibilidad al dolor, los investigadores encontraron que estos anticuerpos se unen a grupos de neuronas en la médula espinal llamados ganglios de la raíz dorsal, lo que genera una cadena de interacciones que a su vez resulta en una hipersensibilidad en ciertas fibras nerviosas.

Gracias a que ya existen terapias para reducir los niveles de anticuerpos para otras enfermedades, se especula sobre la aplicación de esas técnicas a la fibromialgia esperando un resultado positivo para mejorar la vida de miles de personas.

Puede ver el estudio original aquí.

 

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

Deja un comentario