Pulpos hembra arrojan objetos a machos irritantes.

Los pulpos, al igual que las babosas y caracoles, pertenecen a un gran grupo de animales invertebrados denominados moluscos. Dentro de este grupo los pulpos se encuentran en un grupo más pequeño conocido como cefalópodos. Los pulpos son animales curiosos y muy inteligentes, tienen una anatomía bastante peculiar al presentar 3 corazones, en los que bombean sangre de color azul, al tener hemocianina, en lugar de hemoglobina, y ventosas en sus 8 brazos, lo cual los hace tener una mayor interacción con los objetos del medio y ser muy prácticos al momento de enfrentarse con algún depredador, haciendo uso de su sifón y su depósito de tinta con el que cuentan, les es posible huir de los depredadores, al arrojar una cantidad considerable de tinta e impulsarse a gran velocidad para poder escapar. Además cuentan con células especializadas en su piel con las que se ayudan para obtener un camuflaje y poder cambiar al color del medio donde se encuentran.

Uno de sus brazos es modificado para fungir como órgano reproductor masculino y con él es posible depositar una cápsula con espermatozoides, denominada espermatóforo, en la hembra para así reproducirse.

Es común que los pulpos tengan cierta curiosidad por manipular los objetos que están a su alcance y de algún modo “jugar” con ellos, estas conductas han llamado la atención de investigadores como el equipo de Godfrey-Smith, que estudiaron en las costas al este de Australia una comunidad de pulpos denominada “Octopolis” debido a que en este sitio yace una población importante de estos cefalópodos.

En “Octopolis” los investigadores pudieron observar una conducta sospechosa en las hembras de pulpo, al darse cuenta que ejercían lanzamientos de conchas, limo y algas, impulsados a chorro, utilizando sus brazos para reunir el material y poder ser propulsado con su sifón.


Esta conducta de arrojar objetos dirigidos se ha visto en otros animales en señal de amenaza (elefantes y varios primates), para apuntar a presas o comida (aves y mangostas) o entre individuos de una misma población (chimpancés). Sin embargo, en este caso pareciera tener un significado social o para ahuyentar a los machos que quieren reproducirse con una hembra lanzadora, como bien se describe en el artículo “Los pulpos que fueron golpeados incluyeron otras hembras en guaridas cercanas, y machos que han estado intentando aparearse con una lanzadora”.

Se piensa de manera lógica que la función de un lanzamiento dirigido es en señal de agresión, sin embargo hay otra posibilidad que plantea un concepto etológico de desplazamiento, así como se ha pensado que pueden mostrar actos agresivos no dirigidos a otros individuos únicamente como una forma de liberar su frustración. Esto debido a que entre los lanzamientos no siempre había un objetivo ecológico relevante, a veces simplemente lo hacían por mero placer y sólo en una de las ocasiones un macho hizo un lanzamiento, el resto de ellos fueron protagonizados por hembras hacia machos, con intenciones de apareamiento, o hacia otras hembras.

La información ha sido publicada en bioRxiv

Christian Ávila

Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, gusto por las diversidades y con experiencia en técnicas moleculares y de diagnóstico, enfocado en el aprendizaje continuo y difusión de la ciencia

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