Joven australiano ingiere babosa de jardín y muere 8 años después por complicaciones.

 

En un reto de amigos, el joven australiano Sam Ballard comió una babosa común de jardín lo que le provocó una infección de gusanos pulmonares, ocasionando coma por más de 400 días, y su muerte 8 años después de haber despertado del coma.

El gusano, que lo adquirió al comer la babosa común de jardín, es conocido como Angiostrongylus cantonensis, el cual se trasladó de su aparato digestivo a su sistema nervioso central, lo que provocó un daño cerebral crónico, según el medio de noticias australiano News.com.

La meningitis eosinofílica, que se desarrolló en el joven, es una parasitosis producida por las larvas de Angiostrongylus cantonensis, el gusano pulmonar de la rata, que se ha encontrado principalmente en los siguientes países: Tailandia, China, Vietnam, Australia, Nueva Caledonia, Madagascar, Hawai, Tahití, Japón y Egipto.

Según la Revista Cubana de Medicina Tropical, los síntomas de los pacientes infectados por la presencia de estas larvas en el cerebro son los siguientes: dolor de cabeza intenso, rigidez en la nuca, problemas oculares, e inclusive parálisis facial en algunos pacientes. En ciertas personas esta parasitosis puede resolverse en semanas, pero en otras, puede causar ceguera o como el caso de Sam, puede provocar la muerte.

El programa de noticias The Sunday Project, informó que el joven australiano comenzó con un fuerte dolor en las piernas, lo que lo hizo ir al hospital de manera urgente y comentarle a su madre que posiblemente era por lo que había comido. Después estuvo en coma por más de 400 días.

Al terminar su estancia en el hospital y al finalizar un tratamiento intensivo para ayudarle a mejorar su salud, los gusanos dañaron el tejido en el cerebro de Ballard. Esto provocó que despertara paralizado del cuello hacia abajo, y además comenzara a presentar complicaciones para poderse comunicar.

Gracias a la fisioterapia por varios años pudo mejorar el control de sus piernas, sin embargo, requirió el apoyo de este tratamiento 24 horas al día, 7 días a la semana, y a pesar de haber presentado mejorías, falleció 8 años después de haber ingerido la babosa. Según diversos medios australianos, familiares y amigos mostraron su afecto en redes sociales al enterarse de la noticia, además de apoyarlo durante su tiempo en terapia.

Para ayudar a diagnosticar la enfermedad se deben tomar en cuenta los siguientes síntomas, según la Revista Cubana de Medicina Tropical: la presencia de eosinófilos en LCR, sangre periférica y el antecedente epidemiológico de vivir en áreas donde se encuentre este parásito, además de revisar que no se haya ingerido caracoles crudos o que no estén bien cocidos, que llevan estas larvas infectantes, como los langostinos, pescados, cangrejos, camarones de agua dulce, pescados que hayan ingerido caracoles infectados. Todas estas evidencias ayudan a detectar si el microorganismo ha afectado la salud de un cuerpo humano. En casos menos frecuentes este parásito se encuentra en agua, frutas o verduras. Se recomienda para evitar ingerir este gusano: no comer verduras, frutas, crustáceos o camarones de agua dulce sin desinfectar.

La información ha sido publicada en IFL SCIENCE y en la Revista Cubana de Medicina Tropical.

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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