Descubrimiento inexplicable en el corazón de Europa maravilla a los arqueólogos

Constantemente, la ciencia, en cualquiera de sus ramas, está realizando un sinfín de descubrimientos y hallando respuestas a todas las preguntas que surgen cuando se encuentra algo nuevo.
Un ejemplo de ello es el reciente hallazgo arqueológico que ha asombrado a la comunidad debido a que lo que encontraron en este lugar supera todas las expectativas.
En la región de Alsacia, concretamente en Pfulgriesheim, localidad y comuna francesa, se inició una exploración antes de que el sitio se transformara en una zona urbana.
Los hallazgos transportaron a los arqueólogos al Neolítico Tardío, el cual tuvo una duración desde el año 4000 al 3400 a.C. Y, a pesar de que se trata de un periodo bastante alejado de la actualidad, se sorprendieron de que el descubrimiento haya sido demasiado avanzado para su época.
El suelo de Pfulgriesheim es de loess, un tipo de sedimento muy fértil. Es aquí donde se encontraron grandes silos, los cuales no eran simples agujeros en la tierra, sino más bien estructuras diseñadas de tal manera que alcanzaban los dos metros de altura.
La función de estas estructuras es muy clara: la de almacenar alimentos y algunos otros recursos que estaban destinados a asegurar la supervivencia de la comunidad.
Estas estructuras se encontraban organizadas en grupo, con varios metros de separación entre ellos, y pese a que no se hallaron restos de edificios cerca de los silos, sí había grandes cantidades de adobe quemado en algunos de estos silos.
El anterior detalle demuestra que pudieron haber existido construcciones cerca de estos almacenes de alimento.
Otro de los descubrimientos fue un tipo de hendiduras en el suelo, aproximadamente 60 estructuras alargadas con formas variadas que los arqueólogos asocian con actividades de caza.
Es probable que estas estructuras hayan fungido como trampas o alguna forma de capturar animales, aunque no se ha confirmado ni su edad ni la función exacta que desempeñaban.
Sin embargo, la sorpresa no acaba allí, sino que también se descubrió que en algunos de los silos se encontraron enterramientos humanos, en una cantidad aproximada de 10. Esto era lo que se le llamaba como «entierros en fosas circulares», y era muy común que se practicara.

Asimismo, se descubrieron dos pequeños asentamientos de la Edad de Hierro, específicamente de la época de La Tène, donde también se encontraron varios silos y una edificación excavada de planta cuadrada.
Este asentamiento pertenece a la fase final de La Tène (480 – 280 a.C.), mientras que el segundo pertenece a la fase final de La Tène (150 – 25 a.C.), donde se encontraba rodeado por un recinto parcialmente conservado que parecía ser parte de un sistema territorial más amplio y controlado por granjas cercanas.
Todos estos asombrosos descubrimientos son de suma importancia para aportar un poco más de información acerca de la civilización humana, las formas en las que desde tiempos antiguos se ha relacionado para convivir y sobre todo, sobrevivir.
Gracias a la arqueología, es posible estudiar y descubrir la historia de una sociedad por medio de los restos de ciudades, objetos e incluso de personas que vivieron en tiempos anteriores a los nuestros.
Estos estudios son capaces de revelar información importante y aclarar muchas de las dudas que hay acerca de los orígenes humanos y de toda nuestra historia como civilización, por lo que hallazgos como el que sucedió en Francia son muy valorados por la comunidad científica.
El hallazgo fue publicado por el Institut National de Recherches Archéologiques Préventives.
