Discuten la posibilidad de que los pulpos vengan del espacio.

El origen de la vida en la Tierra ha sido un tema realmente polémico, en el que incluso la religión ha tenido injerencia. La ciencia por su parte ha postulado diversas teorías, que señalan que posiblemente la vida haya venido de otra parte del universo en meteoritos y al arribar encontró las condiciones óptimas para prosperar.

Esto no nos dice cómo es que inició, ni de dónde vino, sin embargo nos da un panorama de las posibles causas de que estemos aquí.

Por muy descabellada que pueda sonar una teoría, debe ser refutada para que deje de ser una posibilidad de tantas y es por ello que por muy extraño que parezca y a diferencia del ejemplo de la “tetera espacial”…

Hace no mucho, fue publicado un artículo con décadas de información, que ha causado revuelo por la naturaleza de sus planteamientos. El artículo fue nombrado “Cause of Cambrian Explosion – Terrestrial or Cosmic?”.

Si bien, está ricamente referenciado y revisado por pares, presenta planteamientos un poco alejados de lo que se piensa actualmente.

El científico Stephen Fleischfresser nos da un acercamiento con dos de los científicos más conocidos involucrados en el artículo que son: Edward Steele y Chandra Wickramasinghe.

Por un lado, Steele plantea la evolución como la adquisición de cambios genéticos determinados por la influencia del entorno en vez de sólo mutaciones aleatorias, el le denomina metalamarckismo.

Por otra parte, Wickramasinghe confirma la hipótesis de Fred Hoyle sobre la producción de moléculas de carbono orgánico a partir de polvo estelar.

La problemática de estudiar la Biología cometaria y que se ve envuelta en el trabajo plantea que la evolución se vió afectada por el hecho de que la bioquímica tan descrita de la formación de los primeros aminoácidos, no ocurrió en la Tierra.

Wickramasinghe menciona que “los cometas son los portadores y distribuidores de vida en el cosmos, y la vida en la Tierra surgió y se desarrolló como resultado de las aportaciones de los cometas”. Sin embargo su planteamiento va más allá de sólo unos cuantos aminoácidos puestos en el espacio y enviados a la Tierra, sino que menciona que es probable que virus e incluso formas celulares tan complejas como una célula eucariota pudieron haber llegado aquí a la Tierra y sin más con las condiciones adecuadas pudieron haber proliferado.

Una lluvia de retrovirus que plantea que llegaron juegan un papel radical en esto, ya que menciona son los causantes de la gran diversificación de la vida, al encontrarse influenciando la evolución desde hace unos 500 millones de años.

Esto fue logrado al adherir segmentos de material genético a la vida que se encontraba en la Tierra. 

El grupo de cefalópodos que aparece en los océanos en ese momento, no mencionan que haya sido alterado de tal manera para haberse ramificado en tantas especies de diferentes formas y tamaños en un período corto de tiempo. Sino que sus genomas completos en huevos pudieron haber llegado en lo que describen como “bólidos helados hace varios cientos de millones de años”, pensando que no sólo el origen de la vida pudiera haber estado fuera de la Tierra, sino que formas realmente complejas pudieron haber llegado con él.

Estos argumentos son válidos como cualquiera y siempre hay la posibilidad de superar la ficción y descubrir tal vez en el futuro que muchos de estos hechos tengan cierta veracidad, por el momento cabe destacar lo interesante del tema y la gran investigación realizada.

 

Es un artículo realmente interesante publicado en la revista Progress in Biophysics and Molecular Biology.

Christian Ávila

Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, gusto por las diversidades y con experiencia en técnicas moleculares y de diagnóstico, enfocado en el aprendizaje continuo y difusión de la ciencia

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