Hombre con convulsiones repentinas causadas por tenias que vivían en su cerebro durante décadas

Los parásitos y patógenos que ingerimos a través de los alimentos, bebidas o poca higiene que tengamos, pueden tardar años en manifestarse. Un hombre presentó convulsiones en cuanto llegó a los treinta años. No tenía antecedentes de convulsiones, no obstante fue encontrado temblando en el suelo una noche y diciendo disparates. Fue trasladado al Hospital General de Massachusetts para recibir tratamiento, donde se mostró confundido con una posición hacia al techo. El informe del caso se publicó en The New England Journal of Medicine.

La tenia fue el principal sospechoso del tema. El agente causal de la cisticercosis humana y porcina es el metacestodo o cisticerco de la Taenia solium. El cisticerco es una forma intermedia o larvaria en el desarrollo de este parásito, la que sigue al embrión hexacanto (con seis ganchos), antes de convertirse en el gusano adulto o solitaria. Puesto que el humano es el único huésped definitivo natural de la T. solium, la prevalencia de la teniasis/ cisticercosis depende exclusivamente del vínculo que el hombre establece con los animales y en particular con el cerdo (principal huésped intermediario).

En el caso del hombre afectado, los escáneres cerebrales y los análisis de sangre llegaron al diagnóstico, revelando que el cerebro del hombre se había convertido en el nido de varias lesiones que contenían los gusanos. Una infección por tenias (la  cisticercosis) y, si bien los casos graves pueden tener efectos catastróficos en el cuerpo, pueden pasar desapercibidos durante meses, años y, en este caso, décadas. En el documento, los médicos expresan que la infección probablemente empezó 20 años desde hace veinte años de la presentación del paciente en el hospital. Residía en Guatemala en ese momento, donde las infecciones por tenia se encuentran en el campo y en la ciudad.

A pesar de todo hubo buenas noticias, el paciente fue liberado de los parásitos y tres años más tarde permaneció sin las temidas convulsiones.

La forma de contagio de una persona a otra de las tenias es a través de la materia fecal y pueden estar presentes en cortes de carne y pescado poco cocidos o no desinfectados. Se reproducen asexualmente (son hermafroditas) por lo que un solo huevo puede dar lugar a una gran cantidad de afecciones cerebrales.

Según la Revista Cubana de Medicina Tropical, los síntomas de los pacientes infectados por la presencia de estas tenias en el cerebro son los siguientes: dolor de cabeza intenso, rigidez en la nuca, problemas oculares, e inclusive parálisis facial en algunos pacientes.

Para ayudar a diagnosticar la enfermedad se deben tomar en cuenta los siguientes síntomas, según la Revista Cubana de Medicina Tropical: la presencia de eosinófilos en LCR, sangre periférica y el antecedente epidemiológico de vivir en áreas donde se encuentre este parásito, además de revisar que no se haya ingerido carne sin cocer, que llevan estas larvas infectantes. Todas estas evidencias ayudan a detectar si el microorganismo ha afectado la salud de un cuerpo humano. En casos menos frecuentes este parásito se encuentra en agua, frutas o verduras. Se recomienda para evitar ingerir este gusano: no comer verduras, frutas sin desinfectar o carne sin cocer.

Para la publicación origina puede verla aquí. 

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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