Una transacción de bitcoin produce residuos equivalentes al desecho de dos iPhones

Sabemos que la huella de carbono de bitcoin está bien estudiada y ha generado un apasionado debate sobre la sostenibilidad de la moneda digital. Sin embargo, no se ha prestado mucha atención a la gran cantidad de hardware informático de corta duración que los mineros utilizan. Un nuevo análisis de economistas del banco central holandés y del MIT, encontró que los desechos electrónicos producidos por Bitcoin se comparan como la que produce todo un país pequeño como Países Bajos.

Para estos ordenadores potentes, requiere un uso intenso de energía. Las plataformas mineras a menudo se dejan encendidas las 24 horas del día, los 7 días de la semana para obtener el máximo beneficio. Algunos usan equipos de minería dedicados, llamados ASIC, mientras que otros usan equipos personalizados que pueden involucrar cientos de tarjetas gráficas en un sistema. Ambos requieren una gran cantidad de energía para completar su funcionalidad.

El elevado consumo de electricidad no es el único problema, la minería genera desechos electrónicos. Los desechos electrónicos representan una amenaza creciente para nuestro medio ambiente, desde sustancias químicas tóxicas y metales pesados ​​que se filtran en el suelo hasta la contaminación del aire y el agua causada por un reciclaje deficiente.

«Los desechos electrónicos representan una amenaza creciente para nuestro medio ambiente, desde sustancias químicas tóxicas y metales pesados ​​que se filtran en el suelo, hasta la contaminación del aire y el agua causada por un reciclaje inadecuado», escribieron los autores del estudio.

Los investigadores explican que, en 2020, la red bitcoin procesó 112,5 millones de transacciones (frente a los 539.000 millones procesados por los proveedores de servicios de pago tradicionales en 2019). Una sola transacción equivale a al menos 272 g de residuos electrónicos, eso es el peso de dos dispositivos móviles iPhone.

«Descubrimos que suman 30,7 kilotones métricos anuales», dicen los investigadores. Esta cantidad es comparable a la cantidad de residuos de pequeños equipos informáticos y de telecomunicaciones que produce un país como los Países Bajos. Por si fuera poco, este estudio predice que, con los niveles máximos de precios de Bitcoin observados a inicios de 2021, la cantidad anual de residuos electrónicos puede duplicarse o más, estamos hablando de unas 64,4 kilotoneladas métricas.

Entonces, el problema de los desechos electrónicos tiene posibilidad de crecer aún más si el precio de bitcoin continúa aumentando, ya que incentivará una mayor inversión y reemplazo del hardware ASIC. Por lo que es necesario fomentar un nuevo método de minería llamado prueba de participación que es mucho más eficiente en energía que el principio de prueba de trabajo utilizado por bitcoin.

Los investigadores sugieren que, si la comunidad entorno a esta moneda digital se interesa por reducir su problema de residuos electrónicos, tendría que sustituir el proceso de minería de bitcoin en su totalidad por una alternativa más sostenible. La alternativa propuesta es la «prueba de participación», un sustituto experimental. Con este método, en lugar de repartir las responsabilidades internas en función de la cantidad de electricidad quemada, el sistema asignará el poder en función de la cantidad de criptomonedas que tengan los usuarios actuales.

El estudio se detalla en un artículo publicado en la revista Resources, Conservation and Recycling.

Brandon Córdova

Redactor de ciencia para Enséñame de Ciencia y comunicador científico en Somos Cosmos. Estudia Ingeniería Ambiental en la Universidad Privada del Norte (UPN).

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