Rover ha detectado moléculas orgánicas en Marte.

La curiosidad del hombre ha sido un enorme motor que nos ha impulsado a llegar cada vez más lejos, pudiendo dominar la envoltura terrestre y ahora encaminandonos a descubrimientos fuera de este planeta.

Actualmente las misiones espaciales a Marte han cobrado mayor relevancia en cuanto a la factibilidad como al interés de agencias públicas y particulares por conocer más a fondo lo que este planeta rojo oculta para nosotros. Con la llegada de los Rover controlados vía remota desde la Tierra ha sido práctico obtener muestras y/o analizarlas a larga distancia o físicamente una vez de regreso a la tierra.

Las muestras obtenidas en territorio marciano deben ser elegidas de manera minuciosa, ya que el Rover cuenta con recursos limitados para el procesamiento de las mismas, por lo que los resultados obtenidos son estudiados a profundidad para poder obtener la mayor cantidad de información posible de ellas.

Estos robots cuentan con herramientas para perforar y recolectar arena, rocas, entre otros objetos y contienen algunos reactivos para su procesamiento.

Dentro del Curiosity, por ejemplo, se cuenta con un «laboratorio de química» que gracias a la ingeniería del mismo es capaz de detectar la presencia de moléculas orgánicas en las muestras, sin embargo sólo es capaz de utilizar este mecanismo un aproximado de 9 veces, esto porque los reactivos con los que está equiparado sólo satisfacen este número de reacciones.

En una muestra de arena recogida en las dunas de Bagnold, Marte, fueron encontradas moléculas orgánicas que si bien no parecen haber sido sintetizadas por alguna forma de vida como tal, sabemos que se trata de compuestos volátiles que fue conflictivo averiguar su composición de manera precisa.

Las moléculas encontradas no fueron complejos supramoleculares de los que se pueda indagar sobre una formación protagonizada por un ser vivo, sino que fueron compuestos como el ácido benzoico y el amoniaco, así como algunos fenoles.

Dentro de las moléculas encontradas en suelo marciano la tarea de determinar su composición fue difícil ya que las moléculas se desintegran en fragmentos más pequeños al calentarse dentro del laboratorio del Rover.

Aunque la evidencia no arroja la existencia de vida, es interesante haber encontrado moléculas orgánicas y que estás cuenten con composiciones iguales a las de la tierra, del mismo modo que ocurrió cuando fueron determinadas las primeras rocas lunares, concluyendo que se trataba de basalto, el mismo basalto que se encuentra en la corteza terrestre.

Las similitudes actualmente encontradas no son concluyentes o sugieren una terraformación que se pudiera desarrollar más fácilmente, sin embargo próximamente estos hallazgos podrían ser utilizados para nuevas propuestas basadas en datos reales sobre la composición de Marte y ayuden a dar comienzo a colonias más fácilmente.

 

La información fue publicada en Nature Astronomy.

Christian Ávila

Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, gusto por las diversidades y con experiencia en técnicas moleculares y de diagnóstico, enfocado en el aprendizaje continuo y difusión de la ciencia

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