Los científicos están averiguando el por qué algunas personas pueden “escuchar” las voces de los muertos

Durante mucho tiempo y en varios lugares del planeta se han escuchado historias y testimonios sobre personas que son capaces de percibir las voces de aquellos que han muerto y, si bien estos relatos podrían pasar como algo meramente espiritual (sin algún fundamento científico que avale o que compruebe que son verídicos), lo cierto es que hay algunos que se han puesto a estudiar estos casos. 

De acuerdo con una reciente investigación llevada a cabo por la Universidad de Durham en el Reino Unido, una alta predisposición a los alto niveles de absorción, experiencias auditivas inusuales durante la infancia y una alta susceptibilidad a las alucinaciones auditivas ocurren con más fuerza en los médiums clariaudientes que se describen a sí mismos que en la población general.

Estas experiencias espiritistas de clarividencia y clariaudiencia (el poder o la facultad de escuchar algo que no está presente en el oído pero que se considera que tiene una realidad objetiva o que se le atribuye a “entes espirituales”) resultan de gran interés para la comunidad científica, tanto para los antropólogos que se dedican al estudio de estos eventos en diversas regiones del mundo, como para los psicólogos y psiquiatras que se dedican al estudio de las alucinaciones, eventos patológicos y alteraciones cerebrales en los individuos. 

Según los investigadores, los resultados de la investigación nos pueden ayudar a comprender mejor el estado y alucinaciones auditivas que experimentan aquellos pacientes con esquizofrenia y alteraciones mentales similares. «Los espiritistas tienden a informar sobre experiencias auditivas inusuales que son positivas, comienzan temprano en la vida y que a menudo pueden controlar», explicó el Dr. Peter Moseley, psicólogo del departamento de psicología de Newcastle-Upon-Tyne y autor principal del estudio. «Entender cómo se desarrollan es importante porque también podría ayudarnos a comprender más acerca de las experiencias angustiantes o no controlables de escuchar voces».

Para su estudio, los investigadores usaron una muestra de 208 individuos, de los cuales 65 eran médiums clariaudientes de la Unión Nacional de Espiritistas del Reino Unido, y 143 eran individuos normales (los cuales sirvieron como control negativo). De manera general, casi el 45% de los espiritistas informaron sobre la capacidad de percibir voces a diario, de los cuales, solo un 31.7% confirmaba que no se limitaban a “voces interiores”, sino también externas. Los resultados también mostraron que los espiritistas habían tenido su primera experiencia auditiva cuando eran adultos jóvenes, es decir, antes de los 30 años de edad, aunado a un alto nivel de absorción (inmersión total en tareas y actividades mentales o estados alterados). 

Por otra parte, en el grupo control, los niveles elevados de absorción se correlacionaron fuertemente con la creencia en lo paranormal. En ambos grupos, no hubo diferencias en los niveles de creencia en lo paranormal y susceptibilidad a las alucinaciones visuales.

“Nuestros hallazgos dicen mucho sobre aprender y anhelar. Para nuestros participantes, los principios del espiritismo parecen dar sentido tanto a las experiencias extraordinarias de la infancia como a los frecuentes fenómenos auditivos que experimentan como médiums practicantes”, explicó en un comunicado el Dr. Adam Powell, del proyecto Hearing the Voice del Departamento de Teología y Religión de la Universidad de Durham. 

«Pero todas esas experiencias pueden resultar más de tener ciertas tendencias o habilidades tempranas que de simplemente creer en la posibilidad de contactar a los muertos si uno se esfuerza lo suficiente».

Según los expertos, las investigaciones futuras deberían explorar una variedad de contextos culturales para comprender mejor la relación entre la absorción y las creencias de los fantasmas que susurran en el oído.

La investigación se ha publicado en Mental Health, Religion and Culture.

Alan Steve Nájera Cortés

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.

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