Perro más antiguo de América data de hace 12,000 años.

Los humanos no contamos aún con una máquina del tiempo para ayudarnos a saber lo que ha ocurrido a lo largo de la historia, nos resulta interesante encontrarnos con piezas del pasado que nos presentan una parte de este y nos acercan a una verdad sobre los hechos ocurridos.

Algunas de las piezas que se han encontrado para reconstruir la historia han sido fósiles, restos de cualquier tipo, artesanías, entre muchas otras piezas arqueológicas, que si bien se podría pensar que arrojan muy poca información sobre lo que aconteció, realmente cada rasgo en las mismas es esencial para poder deducir a detalle comportamientos, hábitats del pasado, formas y tamaños de las especies.

En estudios donde abordan las migraciones que tuvieron lugar en las distintas épocas, se marcan ciertas rutas que pudieron haber seguido las especies de acuerdo con el entorno biogeográfico de la era en que tuvieron lugar.

Antiguamente se pensaba en la idea de puentes de tierra que conectaban los lugares donde se encontraban los restos o fósiles por muy lejanos que estos fueran entre sí, sin embargo actualmente es bien sabido que las migraciones tuvieron lugar a lo largo de mucho tiempo y estas tuvieron lugar en épocas específicas cuando las grandes masas de tierra se encontraban más cercanas y por ello en la actualidad hay distancias impresionantes entre los restos de una misma especie.

Los trabajos arqueológicos realizados en América del Norte abordan un tema de gran relevancia al presentar lo que se han confirmado como los restos más antiguos de perros domésticos en el continente.

Se sabe que “su proceso de domesticación en el Viejo Mundo ocurrió hace entre 32,100 y 18,800 años”, lo que sugiere que estos ya acompañaban a los primeros migrantes que arribaron a norteamérica, aunque no es una aseguranza, los datos físicos y genéticos concuerdan con esta teoría y de ser así, estos tiernos animales habrían estado con nosotros mucho antes de lo que pensamos.

Cabe resaltar que los restos encontrados han sido relacionados con una raza de perros siberianos de la cual se separaron hace unos 16,700 años, lo que nos indica que los perros que fueron domesticados migraron junto con los hombres de aquella época, más no fueron los lobos norteamericanos los que fueron adiestrados en ese entonces.

Tristemente esta población de perros fue en declive hace unos 4,000 años, debido a las condiciones ambientales hubo un reemplazo de estas razas por razas árticas que fueran capaces de mover los trineos de los pueblos inuit cuando estos habitaron en la parte norte del continente. El ambiente impuso la necesidad de optar paulatinamente por razas «más adaptadas» al entorno, dando como resultado un aumento en las razas árticas con respecto de las derivadas del viejo mundo que habían llegado inicialmente.

“Nuestros hallazgos sugieren que los perros formaron parte de la habitación humana inicial del Nuevo Mundo y brindan información sobre su reemplazo por los linajes árticos y europeos” menciona el autor afirmando que surgió un reemplazo entre las razas con la llegada de nuevas necesidades.

Aunque estas razas de perros es poco probable que hayan seguido con auge en nuestra actualidad, es importante conocer su historia y recordarlos como el mejor amigo del hombre que desde tiempos antaños nos ha venido acompañando y cuidando en todo momento.

 

La información fue publicada en la revista The Royal Society.

Christian Ávila

Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, gusto por las diversidades y con experiencia en técnicas moleculares y de diagnóstico, enfocado en el aprendizaje continuo y difusión de la ciencia

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