5 personas hospitalizadas por ingerir ivermectina este fin de semana

Se ha descubierto en las últimas semanas, que los metaanálisis que promovían a la ivermectina (medicamento antiparasitario común) como tratamiento para el COVID-19 contenían números imposibles, desajustes de cohortes inexplicables, cronogramas inconsistentes, debilidades metodológicas sustanciales, e inclusive uno de ellos contenía datos fraudulentos.

«En el caso de la ivermectina, tenemos evidencia de que bastantes estudios en la literatura que se incluyeron en los metaanálisis son potencial o definitivamente fraudulentos, y estos se han incluido en docenas de metaanálisis sin el menor reparo durante meses».  mencionó Meyerowitz-Katz.

La Ivermectina es un tratamiento basado en un agente semisintético derivado de las avermectinas con actividad contra helmintos y ectoparásitos. Las avermectinas son lactonas macrocíclicas aisladas de los productos de fermentación del actinomiceto Streptomyces avermectinius y son similares a los de los antimicrobianos macrólidos, pero no poseen actividad antibacteriana. Inicialmente varios derivados de las avermectinas fueron preparados y analizados: Abamectina, Ivermectina y Doramectina. Según Jairo Victoria Ch., MD, MSc. Dermatólogo-Epidemiólogo

En una carta, que fue publicada por la Revista Nature, mencionan los autores que no se deberían incluir estudios si no se tiene acceso a los datos brutos de pacientes individuales. Es decir, hasta ahora se ha basado en la confianza la elaboración de los metaanálisis, sin embargo, se pide ahora que se abran las carpetas de los pacientes individuales, con la intención de corroborar los datos, ya que muchos no cuadran.

«Solo cuando se revisan los datos de la línea real se puede detectar un fraude de este tipo, por lo que debe convertirse en una práctica estándar». se menciona en la publicación.

No hay evidencia actualmente en la que se compruebe que la ivermectina sirva para tratar el COVID-19 y la FDA de los E.E.U.U. y ha advertido la dosis incorrecta puede ser francamente peligrosa, desde agosto.

Eso es lo que pasó este verano con la ivermectina. En julio, algunos metanálisis encontraron evidencia de que el medicamento antiparasitario era «muy útil para controlar las infecciones por COVID-19», pero en las semanas siguientes, una mirada más de cerca disolvió gran parte de la base de la evidencia.

Tan sólo este fin de semana, 5 personas han sido hospitalizadas por tomar ivermectina, este fin de semana en Oregon, según el medio OHSU.

La ivermectina puede provocar los siguientes efectos secundarios: mareos, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, debilidad, temblor, molestias en el pecho, entre otros.

Tras revisar los datos agrupados de 16 ensayos controlados con asignación aleatoria que habían incluido a un total de 2407 pacientes ambulatorios y hospitalizados con COVID-19, el grupo concluyó que las pruebas de que la ivermectina reduce la mortalidad, la necesidad de respiración mecánica, la necesidad de hospitalización y el periodo que se tarda en lograr una mejoría clínica en los enfermos de COVID-19 eran «muy poco fiables» porque los ensayos habían incluido a pocos individuos y por las limitaciones metodológicas de los datos disponibles procedentes de los ensayos, entre ellos el bajo número de eventos adversos. Según el sitio oficial de la OMS.

Si usted desarrolla un efecto secundario grave, usted o su doctor puede enviar un informe al programa de divulgación de efectos adversos ‘MedWatch’ de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) en la página de Internet (http://www.fda.gov/Safety/MedWatch) o por teléfono al 1-800-332-1088.

 

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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