Un estudio genético logra determinar cómo fueron pobladas las islas de la Polinesia

Los exploradores polinesios cruzaron miles de kilómetros de océanos abiertos en canoas de doble casco como esta en Tahití, pintada por un artista europeo en 1768

La expansión de los habitantes de Polinesia fue un logro asombroso. Sólo con canoas de vela y guiándose por las estrellas, los navegantes usaron su conocimiento para descubrir muchas tierras ubicadas a kilómetros de distancia.

Ocuparon gran parte de las islas lejanas al pacífico y lo hicieron en pocos siglos. El gran hallazgo de este momento es poder detectar el ADN para rastrear la exploración con detalle, identificar el orden en que llegaron a las islas, con fechas y más precisión.

“Toda la cuestión del asentamiento de Polinesia ha estado sucediendo durante 200 años”, dice el arqueólogo Patrick Kirch de la Universidad de Hawai, Manoa, que no participó en la investigación. «Este es un artículo realmente excelente y estoy feliz de verlo».

Ya se tenía una noción de lo ocurrido gracias al estudio de las piedras talladas, y los idiomas, sin embargo en lo que no se ponían de acuerdo los investigadores era en la fecha en que había ocurrido la expansión de los pobladores.

Los investigadores sabían que los polinesios iban de isla en isla, pero este avance genético puede determinar cómo fueron perdiendo su diversidad, ya que solo los subgrupos salían de las islas para llegar a otras.

“Es un modo de dispersión diferente al de cualquier otro lugar del mundo”, dice Moreno Estrada. «Podemos decir quién viene de qué isla».

En un artículo publicado esta semana en Nature, Ioannidis, Moreno Estrada y sus colegas identificaron patrones genéticos específicos de la población fundadora en cada isla. Al analizar el ADN, el equipo pudo rastrear los viajes secuenciales a cada isla subsiguiente, «como perlas en una cuerda», dice el genetista Cosimo Posth de la Universidad de Tübingen, que no participó en el estudio.

Para poder calcular con exactitud cuántas generaciones pasaron entre cada isla, los científicos midieron la longitud de las secuencias genómicas compartidas entre los habitantes fundadores. Según la publicación en Science, los datos mostraron quién descendía de quién. Lo que hizo posible que se dieran cuenta cuál población provenía de otra, y cuál era más antigua.

La publicación en Science, menciona que las herramientas y otras pistas arqueológicas sugieren que los traslados antiguos no eran simples viajes de ida y vuelta, y que los matrimonios y la interacción entre poblaciones continuaron después de que se establecieron las islas. «Su análisis hace que parezca que hay un conjunto discreto de movimientos migratorios», dice. «La arqueología sugiere que hay mucho de ida y vuelta, con interacción continua entre islas».

El hacer el recuento de evidencia genética, hace que los científicos se pueden orientar para las próximas investigaciones médicas de las afecciones que tienen los polinesios, ya que por ejemplo el COVID les ha afectado de manera severa en especial a ellos. Según lo que ha encontrado el médico Ioannidis.

Los investigadores consideran que el nuevo conocimiento en genética pueda comenzar una nueva ruta hacia una mejor salud para las personas de Polinesia. «En hawaiano decimos ‘I ka wā ma mua, ka wā ma hope», dice el coautor del estudio Keolu Fox, un kānaka Maoli o nativo de Hawai y genetista de la Universidad de California en San Diego. «Significa que estamos ‘caminando hacia atrás en el futuro'».

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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