Silenciar los genes. La nueva forma de controlar el colesterol.

Se trata de una técnica de última generación que actúa sobre las causas profundas de la enfermedad, no sobre los síntomas. Lo que hace es dirigirse a un gen en particular y evitar que produzca la proteína que este fabrica.

Esta técnica se ha utilizado en enfermedades poco comunes y esta sería la primera vez que se utilice en una enfermedad que padece gran parte de la población.

El NHS de Gran Bretaña ha aprobado recientemente una nueva inyección para reducir el colesterol LDL que se ofrecerá a 300.000 pacientes durante los próximos tres años. El medicamento, llamado inclisiran, se deberá inyectar dos veces al año en el paciente que lo vaya a utilizar. Se prescribirá principalmente a pacientes que padecen una patología genética que les lleve a un colesterol alto, a los que ya han sufrido un infarto o un ictus, o a los que no han respondido bien a otros fármacos reductores del colesterol, como las estatinas. Según la publicación en The Conversation. 

Los investigadores están viendo si esta terapia también podría utilizarse para tratar enfermedades como Alzheimer o cáncer, ya que pudiera apoyar en muchas condiciones de salud.

El tratamiento de silenciadores de genes funciona porque se dirigen a un tipo específico de ARN (ácido ribonucleico) en el organismo, llamado ARN mensajero. El ARN se encuentra en todo el cuerpo y es indispensable para el intercambio de información genética.

La terapia de silenciamiento de genes, como otras terapias genéticas, funcionan utilizando un vector viral, un transporte parecido al de un virus que lleva genes a las células de la misma forma que en la que virus actúa. Las terapias con vectores se han practicado para apoyar a pacientes con trastornos en la sangre poco comunes, la ceguera genética y la atrofia de los músculos.

Para el futuro, la terapia de silenciamiento de genes se podrá utilizar también en diferentes padecimientos, entre ellos el de riñón, cicatrización en la piel, el cáncer en próstata, páncreas, cerebro, trastornos oculares y muchos otros. Y hoy en día ya se están haciendo algunas pruebas para estos padecimientos.

Los tratamientos de silenciamiento genético para las diferentes enfermedades actuarían de forma similar, a excepción del cáncer, ya que es una enfermedad muy compleja y posiblemente se requiera atacar a múltiples proteínas.

Se deberá demostrar eficacia en más ensayos clínicos para demostrar que pueden implementarse en una escala mayor.

Otro reto importante será garantizar que los costos de estos medicamentos sigan siendo bajos para que muchas personas puedan acceder a ellos. No obstante estas terapias traerán muchos beneficios y muy prometedores, ya que son altamente específicos y pueden dirigirse exactamente a ciertas proteínas. Esta puede ser la razón por la que pueden tener más éxito en el tratamiento de enfermedades que los tratamientos actuales. Menciona Arístides Tagalakis, profesor de Entrega de genes y nanomedicina, Edge Hill University.

Este artículo se publicó en The Conversation bajo una licencia Creative Commons.

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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