El cambio climático altera el tamaño y el cuerpo de los animales.

La vida en la Tierra ha sido un constante cambio entre las condiciones que se llegan a dar y las especies que sobreviven más exitosamente a ellas. Las condiciones actuales en el planeta son distintas, en mayor o menor grado, de las que vivieron nuestros antepasados del género Homo, los dinosaurios o incluso nuestro último ancestro común universal (LUCA) cuando esta supone una forma de lo más primitiva fue apta para habitar el medio de aquel entonces originando a través de millones de años de evolución todas las especies conocidas, por conocer y muchas más que tal vez jamás habremos sabido de su existencia.

Sin embargo, muchas veces cuando pensamos en la adaptación y los constantes cambios en el ambiente en general podemos olvidar que estos fueron dados raramente de una manera muy abrupta, a menos que bien se tratase de un evento de extinción masiva, normalmente los cambios en las condiciones climáticas son presentados levemente con el paso del tiempo y a la par de estos las características más aptas para sobrevivir en el medio de cada especie salen a relucir dando lugar a una adaptación mejor a este y por ende una trascendencia más larga en el tiempo.
Cuando hablamos del cambio climático actualmente y sobre lo preocupante qué es, precisamente yace su importancia en el período de tiempo tan corto en que este ocurre.

Los animales de sangre caliente nos vemos afectados por los cambios de temperatura, por lo que muchos mamíferos se ven en una constante lucha debido al calentamiento global. Los autores de un estudio publicado el 7 de septiembre, nos indican que: “Algunos se trasladan a áreas más frías, como más cerca de los polos o en terrenos más altos. Algunos cambian el momento de los eventos clave de la vida, como la reproducción y la migración, por lo que tienen lugar en épocas más frías. Y otros evolucionan para cambiar el tamaño de su cuerpo para enfriarse más rápidamente.”

Ellos mencionan que algunos animales han tenido cambios a nivel morfológico para tener una condición más óptima, de acuerdo con el medio ambiente; sus orejas, colas, picos y otros apéndices, han tenido ciertas variaciones asociadas a los cambios de temperatura.

Animales como los elefantes o las aves, llegan a tener la función en sus orejas y pico, respectivamente, de controlar la temperatura corporal al bombear la sangre caliente a dichos apéndices y disminuir la temperatura de su cuerpo, como es bien mostrado en la imagen térmica de un loro rey, este mantiene su cuerpo a menor temperatura conforme se ve aumentada en su pico.

Es bien conocido en Biología que la regla de Allen nos habla sobre cómo varían las características morfológicas en las especies a medida que estas habitan en determinada latitud o longitud y en esta varía la temperatura. Tomando esta regla como premisa y considerando los cambios en la temperatura por el cambio climático, este estudio indaga sobre cómo es que la morfología de las especies podría alterarse conforme el clima siguiera cambiante.

Sus estudios demuestran que los loros australianos han agrandado su pico entre un 4% y un 10% desde 1871, el gran murciélago de hoja redonda incrementó el tamaño de sus alas en un 1.64% desde 1950 y la musaraña enmascarada mostró un incrementó significativo en el tamaño de su cola en este mismo periodo de tiempo, es por ello que es importante considerar todos los aspectos ecológicos en las acciones del hombre, ya que en estos pocos años ha habido cambios significativos. A medida que continúe en incremento la temperatura, la plasticidad y cambios en la morfología podrían no ser lo suficiente tampoco para resguardar la integridad de los mamíferos, aves y de la vida.

La información ha sido publicada en la revista The conversation.

Christian Ávila

Licenciatura en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, gusto por las diversidades y con experiencia en técnicas moleculares y de diagnóstico, enfocado en el aprendizaje continuo y difusión de la ciencia

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: