Invasión de sapos caníbales evidencia nuevos hallazgos en la teoría de la evolución

Fotografía de Victor Pace.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los naturalistas sostenían que las especies eran inmutables, creadas separadamente.  Otros pocos han supuesto que las especies sufren mutaciones y variaciones de sus formas originales.

La teoría de la evolución de Charles Darwin establece que las especies mutan, y a la vez la selección natural va filtrando a las más aptas para conseguir individuos capaces de sobrevivir tanto a sus depredadores como a sus entornos ambientales. De esta manera las especies originales son distintas a las nacidas generaciones después. Tal es el caso de los sapos de caña (Rhinella marina), que fueron introducidos en Australia en 1935 para intentar controlar a los escarabajos de caña locales (Dermlepida alborhitum) con el objetivo de proteger a la industria de la caña de azúcar.  Y el problema comenzó cuando estos sapos comenzaron a sobrepoblarse, ya que no había una especie depredadora que los controlara.

Hoy en día hay tantos sapos Rhinella Marina que la selección natural ha apoyado más a renacuajos caníbales, según un estudio experimental reciente.

Todo comenzó cuando llevaron 102 sapos individuales de América del Sur a Queensland (un estado del Norte de Australia), que ahora son 200 millones de sapos, con densidades 10 veces mayor que las que habitan en sus lugares de origen.

Los sapos de caña que han explotado en número, son tóxicos, y esto a su vez provoca que las especies que los intentan devorar terminen envenenadas, como es el caso de los Quolls del Norte (Dasyurus Hallacatus), que es una especie de marsupial de origen australiano.

Las tendencias caníbales de los sapos (que se comen unos a otros) era algo que ya se veía en América del Sur. Sin embargo, estas tendencias podrían ir en aumento en Australia, lo que llamó la atención de los investigadores.

Para tener evidencia comprobada de estas tendencias, la investigadora de la Universidad de Sydney, Jayna DeVore y su equipo de trabajo realizaron 500 ensayos para comparar a los renacuajos de América del Sur con la población salvaje de Autralia.

El procedimiento consistió en lo siguiente:

Colocaron un recipiente vacío y un recipiente con una cría de renacuajo en él frente a los renacuajos.

Los renacuajos de Australia eran propensos a brincar al de la cría, con 30% más de probabilidades, que los de América del Sur, quienes no mostraban preferencia por algún recipiente. También, las crías tenían 2.5 veces más probabilidades de ser devoradas por la especie salvaje que por la nativa.

«Por lo tanto, el canibalismo cambia de un comportamiento oportunista en el área de distribución nativa a una respuesta específica en Australia, por la cual los renacuajos cesan sus actividades normales de alimentación al detectar señales de cría para localizarlas y consumirlas», escribió el equipo de investigación.

Para revisar si esta tendencia caníbal ha provocado otras modificaciones evolutivas, los investigadores han revisado y tomado algunos apuntes en el desarrollo de la especie.

El descubrimiento consistió en que los renacuajos de Australia han desarrollado mecanismos para que la duración de la etapa en la que son más vulnerables sea más corta, de esta manera los renacuajos puedan desarrollarse más rápidamente durante el periodo de pre-alimentación.

Sin embargo, esto ha provocado un fenómeno: las etapas de crecimiento de los renacuajos australianos se compararon con las de los renacuajos de América del Sur, y los salvajes tienen las últimas etapas más lentas, lo que supone «una carrera armamentista evolutiva entre la etapa caníbal de renacuajos y las etapas vulnerables de huevos y crías en hábitats invadidos», explicaron los investigadores.

También se descubrió en otro estudio que los sapos adultos de Australia han presentado cambios en la forma en la que viajan, ya que se han vuelto 6 veces más rápidos que sus ascendentes migrantes, tomando direcciones más rectas en su camino, lo que expone por primera vez la rectitud como cuestión hereditaria en una especie.

“Esta mayor capacidad de dispersión acelera la colonización de nuevos hábitats libres de caníbales” explicaron DeVore y su equipo de investigación.

Los puntos relevantes de este caso de selección natural son los siguientes:

El primer punto, es que ya se había visto este tipo de casos antes, pero eran entre muchas especies, y no había pasado de manera tan evidente dentro de una sola especie.

En segundo lugar, es que todos estos cambios han ocurrido en tan sólo 86 años, lo que supone una gran capacidad de las presiones evolutivas para crear y dar forma a todo tipo de especies.

La investigación de DeVore fue publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural de Charles Robert Darwin, fue publicado por primera vez en 1859.

Ricardo Costello

Egresado del Tecnológico de Monterrey. Apasionado por la Ciencia.

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