Colibríes hembra evitan el acoso imitando la apariencia de los machos

Una hembra de colibrí jacobino de cuello blanco, que tiene la apariencia de un macho. Irene Méndez Cruz

No se deje engañar por su apariencia y plumaje adorable, los colibríes a menudo destacan por ser agresivos. Atacan aves que les duplican y a veces triplican en tamaño, como halcones, cuervos y a otros pájaros que infringen su territorio.

Los colibríes jacobinos de cuello blanco pueden participar en enfrentamientos físicos, como picoteos y golpes de cuerpo. En 2015, para investigar por qué las hembras jacobinas se parecían a los machos, el Dr. Falk fue al pueblo de Gamboa, Panamá, uno de los lugares más accesibles de los colibríes, como resultado se ha encontrado que alrededor del 20% de las hembras jacobinas de cuello blanco tienen la misma ornamentación de colores brillantes que los machos, lo que las ayuda a mezclarse con sus contrapartes masculinas y, como resultado, a alimentarse durante más tiempo sin ser acosadas.

En la etapa juvenil, todas las hembras jacobinas son de colores brillantes, pero a medida que maduran, adquieren colores verdes, grises o negros; que son más apagados en comparación a los machos, conocidos por tener colores llamativos, con cabezas azules iridiscentes, colas blancas y brillantes y vientres blancos. No está claro el por qué algunas hembras mantienen su plumaje masculino, si este fenómeno es genético, por elección del colibrí o debido a factores ambientales. Sin embargo los investigadores han planteado que las hembras intenten evadir el acoso durante la alimentación.

Durante las últimas décadas, la mayoría de los científicos se han basado en la teoría de la selección sexual, o la elección de pareja, para explicar estos rasgos en los pájaros. Estas teorías pueden desintegrarse cuando se aplican a las aves hembra, mantener su plumaje brillante como una estrategia única, la cual no parece tener que ver, en lo absoluto, con la búsqueda de parejas masculinas.

El Dr. Falk, dirigente del estudio y su equipo, notaron que los machos tenían una clara preferencia sexual por las hembras verdes y dirigieron con mayor frecuencia la agresión territorial hacia las hembras verdes que las hembras y los machos azules.

“La selección sexual ofrece desde hace mucho tiempo un rico bagaje teórico para entender la ornamentación biológica y el dimorfismo sexual. Sin embargo, descubrimos que la mayoría de las hembras de jacobinos de cuello blanco presentan una ornamentación similar a la de los machos solo durante su etapa de vida no reproductiva, cuando no hay competencia sexual”, escriben los autores del artículo.

Las hembras disfrutan más de su entorno con una apariencia similar a los machos. Durante el experimento, los investigadores observaron que las hembras de cabeza azul visitaron los comederos con más frecuencia y durante más tiempo que las hembras verdes.

Olvídese de los machos; la ventaja competitiva en adquisición de alimentos parece impulsar la ornamentación femenina en los colibríes jacobinos de cuello blanco. Podemos deslindar de la selección sexual y considerar la selección social como factor impulsor de la evolución.

“Nuestros hallazgos demuestran que la ornamentación puede surgir puramente a través de la selección social no sexual, y esta hipótesis debe ser considerada en la evolución no sólo del polimorfismo limitado a las hembras, sino también de la espectacular ornamentación que a menudo se asume como resultado de la selección sexual”, dice Falk.

El estudio fue dirigido por el Dr. Jay Falk, estudiante de posgrado en el Laboratorio de Ornitología de Cornel, publicado el jueves 26 de agosto en Current Biology.

 

Brandon Córdova

Escritor aficionado de ciencia. Estudia Ingeniería Ambiental en la Universidad Privada del Norte (UPN).

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